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Cuidado de niños o pre-kinder: ¿Cuál es la diferencia?

Últimamente parece que todo el mundo está hablando de pre-kinder. Cuando los niños asisten a un Pre-Kinder de alta calidad, entran a la escuela más preparados y son más propensos a ser exitosos.  ¿Pero qué pasa si los padres trabajan y necesitan cuidado de niños? ¿Significa eso que sus niños no pueden recibir el beneficio de pre-kinder? ¿Exactamente cuál es la diferencia entre pre-kinder y cuidado de niños?

 

Lo que distingue entre el cuidado de niños y el pre-kinder es simplemente la cuestión de estructura: el cuidado de niños es un servicio que permite que los padres trabajen, y el pre-kinder es un programa educacional ofrecido a los niños pequeños. El cuidado de niños típicamente se ofrece como servicio de día completo todo el año; es más probable que el pre-kinder se ofrezca como un programa del día escolar durante el año escolar. 

 

La pregunta mucho más importante que hay que preguntar es qué tipo de aprendizaje ocurre en estos programas. ¿Están los niños recibiendo lo que necesitan para tener éxito en la escuela? La buena noticia es que eso puede ocurrir en donde sea—en el sótano de una iglesia, en casa de familia donde cuidan niños, en fachadas de tiendas, en edificios convertidos, en edificios diseñados específicamente para los niños pequeños, en programas de Head Start, o en escuelas públicas.

 

El ingrediente crítico es los maestros.  Los salones limpios e iluminados son buenos; los materiales y equipo educacionales ayudan; un buen espacio para jugar afuera es una ventaja; prácticas de negocio sólidas hacen que todo funcione mejor.  Pero los maestros son clave. 

 

Los buenos maestros entienden el desarrollo de niños;  planean experiencias de aprendizaje basadas en la curiosidad natural de los niños y crean un espacio para explorar y jugar.  Escuchan a los niños acerca de sus ideas, sus preguntas, y sus temores.  Maestros de alta calidad ayudan a los niños a pasar por turbulencia social/emocional con respeto y cariño a la vez encontrando maneras de incluir a todos.  Pueden comunicar confianza y amor, y hacer prosperar a los niños. Estos maestros desarrollan las destrezas que hacen exitosos a los niños como miembros de equipo y como estudiantes, y sus destrezas en lectura y aritmética crecen continuamente.

 

Desafortunadamente, demasiados de estos programas no ofrecen un ambiente de aprendizaje de alta calidad. En algunas situaciones, los niños son amados pero no retados.  En otras situaciones, desafortunadamente, no son amados ni retados, pero básicamente almacenados.  Algunos programas son estimulantes pero en maneras que no son apropiadas para el desarrollo de los niños, con un enfoque académico de sólo producir respuestas correctas y conocimiento por vista lo cual puede resultar contraproducente cuando el niño se encuentra en un ambiente de aprendizaje que lo requiera a pensar y resolver problemas.

 

No se puede saber la diferencia mirando desde afuera.  El exterior menos impresionante puede tener por dentro un programa maravilloso mientras que una fachada alegre y atractiva puede ser solamente decorativa.  Lo que está por dentro puede informar más, pero también puede ser engañoso. Una aula llena de mesitas y sillas, con paredes cubiertas por pósteres de letras y números y caricaturas puede ser el sueño hecho realidad de un niño.  Pero un aula con menos distracción y menos decoración comercial, con más cosas de la naturaleza y bastante espacio para jugar puede ofrecer más oportunidades para que los niños exploren y aprendan. 

 

Lo mejor es buscar algo muy simple: niños felices y maestros felices.  Observe para ver si los maestros estén felices en su trabajo. Debe ser claro que quieren a los niños y su comunicación debe incluir afecto y respeto.  Si los niños están muy ocupados en una variedad de actividades—algunas de su propia elección—hay una buena posibilidad que estén desarrollando la fundación para tener éxito en la escuela y más allá. 

 

En nuestro deseo de dar un buen comienzo a nuestros niños debemos recordar: no es el tipo de programa, local físico, o apariencia que importa, sino lo que sucede entre seres humanos.  Esto es el corazón de un programa preescolar de calidad.

 

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